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HABLANDO CON… María del Carmen Pérez. Directora Multilaboral y del Departamento de Desarrollo de Fundación PRODE.

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¿Qué transformaciones ha traído la crisis del coronavirus para entidades como Fundación PRODE?

La crisis del coronarivus trastocó nuestro trabajo y cambió los esquemas de una forma brusca. Las medidas urgentes adoptadas en un primer momento pasaron por asegurar la salud de las personas usuarias y trabajadoras y reforzar las infraestructuras tecnológicas para garantizar el teletrabajo en los casos en que era factible. La profesionalidad de los trabajadores y compañeros hizo que esta crisis humana fuese llevadera. El paso de esta difícil época ha provocado un efecto de pertenencia muy importante en nuestra organización, de solidaridad con las familias y conciencia de la sociedad de que nuestra labor es vital para la sociedad y de la vulnerabilidad del colectivo con el que trabajamos.

La sociedad, las organizaciones… ¿salen más fuertes, o más fatigadas?

La crisis ha golpeado de forma muy desigual los diferentes sectores y grupos sociales. Los colectivos más vulnerables son los que más han sufrido. No consideramos que esta crisis haya sido una oportunidad, puesto que ha supuesto mucho dolor, pero es cierto que nuestra organización no ha perdido paso, ha seguido creciendo en esta difícil época. Desde el primer momento la Entidad ha sabido asumir la situación y pensar en la continuidad y ha tomado las medidas necesarias a tiempo para su control económico y recuperación. Si ha salido fortalecida es porque en estos momentos más que nunca se ha mantenido fiel a su Propósito en todas las decisiones adoptadas.

La crisis del coronavirus ha dado paso, sin descanso, a la crisis energética, a la escalada inflacionaria o a la guerra de ucrania. ¿Qué hemos aprendido de la crisis del coronavirus y cómo podemos aplicarlo a las crisis presentes y futuras?

A nivel general, tanto en la crisis del coronavirus como en la de la Guerra de Ucrania, la solidaridad, ha sido la respuesta unánime de la sociedad; poniendo la mirada en los colectivos más vulnerables y hacia el rechazo de la barbarie. Desde nuestra posición, la presión ante las administraciones para que apuesten por un modelo sostenible de atención personalizada de los colectivos vulnerables, que generen más recursos y adapten los programas de incentivos a la situación real de estas personas, es la mejor manera de garantizar su estabilidad aunque vengan tiempos difíciles. Por otra parte, a nivel interno, la excelencia en la gestión es la que hace que la Entidad siempre salga a flote.

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