Info21 - Diciembre 2019

Editorial – InfoXXI Diciembre 2019

Unidades de Apoyo a la Actividad Profesional: indispensable fuente de apoyos que trasciende el contexto laboral

Tras la implantación del paradigma de apoyos, la discapacidad es concebida como resultado de un desajuste entre las capacidades de la persona y las demandas del entorno. De este modo, la discapacidad deja de entenderse como un rasgo intrínseco de la persona y es el entorno el que adquiere una importancia vital como garante en la facilitación de apoyos que amortigüen las discrepancias entre habilidades personales y las propias exigencias del contexto.

En este sentido surgen las Unidades de Apoyo a la Actividad Profesional (UAAP) en los Centros Especiales de Empleo (CEE), como mecanismos responsables de dispensar los apoyos que precisan las personas con discapacidad para desempeñarse con éxito en el entorno laboral. Cabe informar que estas unidades tienen su origen en virtud del desarrollo de la LISMI (Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos), que fue precursora, entre otros asuntos, del abordaje de los servicios de ajuste personal y social. Se entiende por servicios de ajuste personal y social, el conjunto de intervenciones encaminadas a superar las barreras o dificultades que los trabajadores y trabajadoras con discapacidad de los CEE puedan encontrar en el proceso de incorporación a un puesto de trabajo, a su permanencia y progresión en el mismo, o a la inclusión social, cultural y deportiva.

Con el paso de los años, se detecta la necesidad de actualizar estos servicios, y las administraciones competentes, en coordinación con el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), acuerdan potenciarlos con el fin de mejorar las oportunidades de empleo del colectivo. En consecuencia, en 2006 se publica el Real Decreto, el 469/2006, de 21 de abril, que regula las UAAP en los CEE, precisamente como instrumento de renovación de los servicios de ajuste antes mencionados.

Así pues, las UAAP se constituyen como verdaderos equipos multiprofesionales encuadrados en el seno de los servicios de ajuste personal y social de los CEE. Sus destinatarios son los trabajadores y trabajadoras con discapacidad intelectual o enfermedad mental reconocidas con un grado igual o superior al 33% u otros tipos de discapacidad, como puede ser física, orgánica o sensorial, con un grado igual o superior al 65%.

En el contexto de Fundación PRODE, durante el presente ejercicio, han sido varios los CEE que han contado con este tipo de unidad para atender a cuarenta profesionales. Se han realizado más de trescientas intervenciones, predominando las de índole individual, aunque también ha habido otras de carácter grupal. Entre las diferentes modalidades de intervención destacan las actuaciones orientadas hacia formación y el asesoramiento de las personas beneficiarias y, en su caso, de sus familias. Asimismo, cabe destacar todo el trabajo desarrollado con el propósito de mejorar la información y coordinación con los directores de área y responsables de los distintos servicios y departamentos en los que trabajan personas atendidas bajo cada UAAP.

A nivel metodológico, estas intervenciones se han desplegado bajo el modelo de atención centrada en la persona; es decir, los deseos, opiniones, necesidades específicas y aspiraciones de cada sujeto adquieren una trascendencia fundamental en el despliegue de las acciones y la planificación y gestión de los apoyos que reciben. En definitiva, lo que se pretende es que el trabajo trascienda la mera función de reporte de ingresos para la persona y se convierta en factor determinante de su calidad de vida y elemento clave de su inclusión social.

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