Cuando era pequeño iba a los Salesianos, a los que tengo en gran estima. Era muy travieso y hacía muchas diabluras. Alguna vez hice novillos con mis amigos, nos íbamos al camino de la Virgen de Luna y nos escondíamos para que no nos viera nadie. Cuando se enteró mi madre me riñó y se enfadó mucho.

Tras mi corta vida escolar empecé mi primer trabajo. Fue con mi padre, Fabián. Él distribuía las mercancías del tren de ferrocarril de Peñarroya a Puertollano, que era de vía estrecha. Se hacía la recogida de la mercancía en la estación de tren con carros de mulas y se repartía en los negocios de Pozoblanco.

Cuando se quitó el ferrocarril me fui a trabajar con mi tío Ángel. Era distribuidor de vinos y bebidas en la zona. Yo iba con mi camión cisterna a Villaviciosa y traía el vino para Añora, Dos Torres y demás pueblos de la zona. Teníamos almacén y lo repartíamos.

Poco a poco vi la oportunidad de ponerme por mi cuenta y con mi camión comencé a dar portes para la Agencia Bosch, para su sede de Córdoba. Empecé por la zona del Valle de los Pedroches. Luego amplié el negocio con socios. Tuvimos muchos camiones y repartíamos a toda España. Estuve durante muchos años haciendo la ruta de Córdoba-Pozoblanco con paquetería, hasta que me jubilé.

Mi vida ha sido mi trabajo, la carretera y mi camión.

Por supuesto, no puedo olvidar a mis seres queridos. Soy una persona muy familiar. Tengo mucho cariño a todos los míos. Mi querida familia García.

Ahora soy mayor. Pero tengo ilusión en el centro de día de Dos Torres. Me siento activo y no estoy todo el día en casa. Tenemos muy buenos compañeros y compañeras, y un personal que nos hace la vida más feliz.

Mucha salud y felicidad a todos de vuestro amigo Andrés García.

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