
Los casos de violencia hacia personas inmigrantes o en el seno del mismo colectivo son aislados, pero denotan que la crispación y la xenofobia aumentan. En tiempos de crisis, el discurso contra la inmigración gana adeptos y, con elecciones a la vista, se vuelve un arma rentable. Pero tiene sus consecuencias: los expertos advierten que la conflictividad en la calle y entre vecinos por razones de procedencia, raza o religión se ha ido acentuando y agravando.
Entidades y analistas consultados por 20 minutos coinciden en apreciar un repunte del racismo y de la xenofobia en Barcelona y Catalunya. Los motivos son diversos, pero todos confirman que las estrecheces económicas empeoran la situación que ya venía heredada de antiguo.
«La crisis ha exacerbado el racismo hacia los sectores más desfavorecidos», corroboraba Joseba Achotegui, psiquiatra y profesor de la UB. Des del Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados, ha detectado cómo, en los últimos años, han ido en aumento las personas inmigradas que acuden a la consulta.
Son sobre todo africanos que sufren discriminación por el color de la piel o inmigrantes de África del Norte que llevan el velo islámico. «Sufren miedo, tensión, soledad forzada, indefensión y exclusión social estructural», resumía Achotegui. «Los inmigrantes están peor», concluía. Para Ghassan Saliba, secretario de inmigración de CC.OO., el suceso del barrio del Besòs es un caso aislado. Saliba constata un aumento del racismo y determina que la causa se halla en el discurso político y en «el recorte de derechos laborales y sociales que está afectando a la cohesión».
Fuente: 20 Minutos