
El paro juvenil cuesta a la Unión Europea 2.000 millones de euros a la semana, más del 1% del PIB comunitario. Así lo denunció el eurocomisario de Trabajo, Asuntos Sociales e Inclusión, László Andor, que quiere cortar esta sangría fomentando las prácticas de aprendizaje a las empresas. Cinco millones de europeos menores de 25 años están en paro, un millón más que antes de la crisis, y casi ocho de entre 15 y 24 son ni-nis que ni siquiera estudian. Bruselas se ha marcado el hito que cualquier joven pueda encontrar al menos una plaza de aprendiz o su primer trabajo en un plazo máximo de cuatro meses después de haber acabado sus estudios.
El 48,9% de desocupación juvenil en el Estado español (¡más del doble de la media europea!) escandaliza a Andor. “Es dramático, nos arriesgamos a perder una generación entera y tener que soportar un coste económico y social sustancial; hay que poner freno a esta tendencia y dar esperanza a los jóvenes, que son nuestro futuro”, advirtió el economista húngaro, dirigiéndose sobre todo a Mariano Rajoy. Y es que el paro entre los jóvenes españoles incluso supera el de las rescatadas Grecia (45,1%) e Irlanda (30,2%). El camino a seguir lo marcan Holanda, donde sólo el 8,2% de los menores de 25 años no encuentran trabajo, Alemania (8,5%) y Austria (9,1%).
Los miniempleos, los controvertidos contratos con sueldos muy inferiores al salario mínimo, de 400 euros, pueden ser “parte” del combate contra el paro juvenil, admitió el eurocomisario la semana pasada.
Fuente: Avui